divendres, 11 d’agost de 2017

barri de porta (5), escoles en lluita (13 de 16)

Del  Col•lectiu “caps de Setmana”
Mientras no se cubrían por concurso restringido las plazas para suburbios (algunas de la cuales nunca se llegan a cubrir), el director del centro podía nombrar interinamente a maestros, lo que facilitaba recoger propuestas de padres. Posteriormente era el MEC quien efectuaba el nombramiento a propuesta del Patronato.
Las primera movilizaciones en Barcelona cara a lograr un funcionamiento realmente democrático de las escuelas, por medio de una gestión conjunta, parten precisamente de la exigencia de algunos padres al director de ciertas escuelas suburbiales de que proponga al Patronato de Suburbios el nombramiento de unos maestros determinados.
La Escuela Sóller al igual que Pegaso y Ferrer i Guàrdia, por estar ubicadas en un barrio suburbial, podía aspirar legalmente a este sistema de nombramiento. Un rechazo del MEC obedecería, pues, a causas meramente políticas. El pasar a formar parte del Patronato de Suburbios no ha sido nunca una reivindicación que partiese de las “Escuelas en Lucha”, sino que fue la única salida que la Inspectora de Enseñanza supo ofrecer en un momento dado a estas escuelas, y como tal se aceptó, sin dejarse de cuestionar la validez de tal institución. Incluso esta vía quedaría cerrada a partir de 4 de agosto, fecha en que quedaba anulada por decreto la posibilidad de que el Patronato de Suburbios pudiese proponer al MEC el nombramiento de maestros. El Estado se sacó de la manga la vía Patronato de Suburbios como forma de no renunciar a su sistema de nombramiento y control.



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